Marco Polo - La gente también pregunta
Marco Polo, el mercader veneciano del siglo XIII, recorrió la ruta de la seda hasta la corte de Kublai Kan y narró su viaje en Il Milione, el Libro de las maravillas del mundo.
Marco Polo: el veneciano que le contó Asia a Europa
Marco Polo nació en Venecia en 1254, en el seno de una familia de mercaderes que ya comerciaba con Oriente. En 1271, con unos diecisiete años, partió con su padre Niccolò y su tío Matteo hacia Asia por la ruta de la seda: cruzaron Anatolia, Persia y los desiertos de Asia central hasta alcanzar, hacia 1275, la corte veraniega de Kublai Kan en Shangdu, la legendaria Xanadú.
El Gran Kan, nieto de Gengis Kan y emperador de la dinastía Yuan, acogió al joven veneciano y, según su propio relato, lo empleó como consejero y enviado durante unos diecisiete años por los confines del imperio. Cuando los Polo obtuvieron por fin permiso para volver, lo hicieron por mar, encargados de escoltar a una princesa mongola prometida al kan de Persia. Tras veinticuatro años de ausencia, desembarcaron en Venecia en 1295, casi irreconocibles y con las costuras de sus ropas repletas de piedras preciosas.
La fama eterna de Marco Polo no viene del viaje sino del libro. Capturado por los genoveses en la guerra naval entre ambas repúblicas, dictó en prisión sus memorias al escritor Rustichello de Pisa: así nació Il Milione, el Libro de las maravillas del mundo, una enciclopedia medieval de Asia que describía ciudades gigantescas, moneda de papel, carbón mineral y riquezas inimaginables para la Europa de la época.
Como ocurre con otras figuras a caballo entre la historia y la leyenda, caso del rey Arturo, una corriente minoritaria de estudiosos ha dudado de la autenticidad de su relato por sus silencios sobre la Gran Muralla o la costumbre del té. Pero la precisión de sus datos sobre la administración y la geografía de la China Yuan convence hoy a la mayoría de los especialistas. Su influencia fue enorme: dos siglos después, Cristóbal Colón leía un ejemplar anotado de Il Milione soñando con llegar a Cipango, y la fascinación europea por Oriente que él encendió seguía viva en las chinoiseries de la corte de Luis XIV. Marco Polo murió en Venecia el 8 de enero de 1324, rico, respetado y, según la tradición, respondiendo en su lecho de muerte que no había contado ni la mitad de lo que había visto.
En la misma Europa oriental, dos siglos después, gobernó Vlad III el Empalador.
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