Reina de Saba - La gente también pregunta
La reina de Saba es una soberana que aparece en la Biblia, el Corán y la tradición etíope como visitante del rey Salomón, aunque no hay ninguna prueba arqueológica de que existiera como persona real.
Quién fue la reina de Saba
La reina de Saba es una figura que atraviesa las tres grandes tradiciones religiosas del Próximo Oriente sin que ninguna de ellas coincida del todo en su nombre ni en los detalles de su historia. Aparece como visitante del rey Salomón, como soberana puesta a prueba por su sabiduría, y como madre fundadora de una dinastía, según quién cuente la historia. Esa variedad es precisamente lo que la convierte en un caso de estudio sobre cómo un mismo relato se transforma al cruzar fronteras religiosas y siglos.
El punto de partida es bíblico. El Primer libro de los Reyes, capítulo 10, y el Segundo libro de las Crónicas, capítulo 9, cuentan que llegó a Jerusalén con un cortejo de camellos cargados de especias, oro y piedras preciosas para comprobar por sí misma la fama de sabiduría de Salomón. Le planteó preguntas difíciles, quedó impresionada por sus respuestas y por el esplendor de su corte, y regresó a su tierra tras intercambiar regalos. El texto hebreo, sin embargo, no le da nombre ni fecha alguna.
El Corán retoma el episodio en la sura 27, An-Naml, las hormigas, donde Salomón recibe noticia de una reina que gobierna con un gran trono y rinde culto al sol. La tradición islámica posterior desarrolló el relato y bautizó a esa reina como Bilqis, nombre que no figura en el texto coránico mismo sino en comentarios y narraciones posteriores.
La versión más elaborada procede de Etiopía. El Kebra Nagast, compilado en el siglo XIV, la llama Makeda y narra que de su unión con Salomón nació Menelik I, presentado como fundador legendario de la dinastía salomónica. Los emperadores etíopes reivindicaron esa ascendencia como fuente de legitimidad hasta la caída de Haile Selassie en 1974, lo que convierte a esta leyenda en algo más que un relato piadoso: fue durante siglos un instrumento político.
La arqueología, en cambio, ofrece un terreno mucho más firme pero también mucho más limitado. El reino de Saba está bien documentado en el sur de la actual Yemen, con la ciudad de Marib y su gran presa, e inscripciones en lengua sabea que confirman contactos comerciales con el Cuerno de África. Lo que ninguna excavación ha aportado es una prueba de que existiera una reina concreta que encaje con el personaje del relato bíblico: ahí la figura ocupa un terreno parecido al que recorren otros nombres situados entre la historia documentada y el relato transmitido, como [Marco Polo], cuyo viaje real se recubrió de episodios difíciles de verificar, o [el rey Arturo], cuya base histórica sigue sin poder demostrarse pese a siglos de leyenda.
El arte se ha apropiado de esta ambigüedad sin resolverla. Piero della Francesca la incluyó en su ciclo sobre la Vera Cruz en el siglo XV, pintores barrocos volvieron sobre el encuentro con Salomón, y en 1959 el cine de Hollywood llevó la historia a la pantalla con Gina Lollobrigida en el papel principal. Cada época ha proyectado sobre ella lo que necesitaba contar, desde la piedad medieval hasta el espectáculo del cine histórico, sin que eso añada un solo dato verificable sobre quién fue realmente.