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Reina de Saba - La gente también pregunta

La reina de Saba es una soberana que aparece en la Biblia, el Corán y la tradición etíope como visitante del rey Salomón, aunque no hay ninguna prueba arqueológica de que existiera como persona real.

By · datastats · Actualizado 17 de agosto de 2026
Reina de Saba
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Quién fue la reina de Saba

La reina de Saba es una figura que atraviesa las tres grandes tradiciones religiosas del Próximo Oriente sin que ninguna de ellas coincida del todo en su nombre ni en los detalles de su historia. Aparece como visitante del rey Salomón, como soberana puesta a prueba por su sabiduría, y como madre fundadora de una dinastía, según quién cuente la historia. Esa variedad es precisamente lo que la convierte en un caso de estudio sobre cómo un mismo relato se transforma al cruzar fronteras religiosas y siglos.

El punto de partida es bíblico. El Primer libro de los Reyes, capítulo 10, y el Segundo libro de las Crónicas, capítulo 9, cuentan que llegó a Jerusalén con un cortejo de camellos cargados de especias, oro y piedras preciosas para comprobar por sí misma la fama de sabiduría de Salomón. Le planteó preguntas difíciles, quedó impresionada por sus respuestas y por el esplendor de su corte, y regresó a su tierra tras intercambiar regalos. El texto hebreo, sin embargo, no le da nombre ni fecha alguna.

El Corán retoma el episodio en la sura 27, An-Naml, las hormigas, donde Salomón recibe noticia de una reina que gobierna con un gran trono y rinde culto al sol. La tradición islámica posterior desarrolló el relato y bautizó a esa reina como Bilqis, nombre que no figura en el texto coránico mismo sino en comentarios y narraciones posteriores.

La versión más elaborada procede de Etiopía. El Kebra Nagast, compilado en el siglo XIV, la llama Makeda y narra que de su unión con Salomón nació Menelik I, presentado como fundador legendario de la dinastía salomónica. Los emperadores etíopes reivindicaron esa ascendencia como fuente de legitimidad hasta la caída de Haile Selassie en 1974, lo que convierte a esta leyenda en algo más que un relato piadoso: fue durante siglos un instrumento político.

La arqueología, en cambio, ofrece un terreno mucho más firme pero también mucho más limitado. El reino de Saba está bien documentado en el sur de la actual Yemen, con la ciudad de Marib y su gran presa, e inscripciones en lengua sabea que confirman contactos comerciales con el Cuerno de África. Lo que ninguna excavación ha aportado es una prueba de que existiera una reina concreta que encaje con el personaje del relato bíblico: ahí la figura ocupa un terreno parecido al que recorren otros nombres situados entre la historia documentada y el relato transmitido, como [Marco Polo], cuyo viaje real se recubrió de episodios difíciles de verificar, o [el rey Arturo], cuya base histórica sigue sin poder demostrarse pese a siglos de leyenda.

El arte se ha apropiado de esta ambigüedad sin resolverla. Piero della Francesca la incluyó en su ciclo sobre la Vera Cruz en el siglo XV, pintores barrocos volvieron sobre el encuentro con Salomón, y en 1959 el cine de Hollywood llevó la historia a la pantalla con Gina Lollobrigida en el papel principal. Cada época ha proyectado sobre ella lo que necesitaba contar, desde la piedad medieval hasta el espectáculo del cine histórico, sin que eso añada un solo dato verificable sobre quién fue realmente.

La gente también pregunta

Es una soberana mencionada en el Primer libro de los Reyes, capítulo 10, y en el Segundo libro de las Crónicas, capítulo 9, que viaja a Jerusalén para poner a prueba la sabiduría del rey Salomón con un cortejo de camellos cargados de oro, especias y piedras preciosas. El texto bíblico no da su nombre ni precisa fechas.

No hay ninguna inscripción ni hallazgo arqueológico que confirme la existencia de esta reina en concreto. Lo que sí está documentado con excavaciones en el sur de la península arábiga es el reino de Saba como entidad política, algo distinto de demostrar que el personaje del relato bíblico fue una persona histórica real.

La Biblia hebrea no le da nombre. La tradición islámica posterior la llama Bilqis, nombre que no aparece en el Corán mismo. La tradición etíope, fijada en el Kebra Nagast en el siglo XIV, la llama Makeda. Son tres denominaciones de tradiciones distintas, no un mismo dato histórico confirmado.

Los restos arqueológicos sitúan el reino de Saba en el sur de la actual Yemen, con la ciudad de Marib como centro y su célebre presa como obra de ingeniería hidráulica. El reino mantuvo intercambios comerciales con el Cuerno de África, al otro lado del mar Rojo.

Según el relato bíblico, viajó a Jerusalén para comprobar la fama de sabiduría de Salomón, le hizo preguntas difíciles y quedó impresionada por sus respuestas y por la riqueza de su corte. Le entregó oro, especias y piedras preciosas y Salomón le correspondió con regalos antes de su regreso.

El relato aparece en el Primer libro de los Reyes 10 y en el Segundo libro de las Crónicas 9, con texto casi idéntico en ambos. Describe su llegada con un cortejo cargado de riquezas, el diálogo con Salomón y su admiración por el palacio y el reino. No aporta fecha, nombre ni descendencia.

Aparece en la sura 27, An-Naml (las hormigas), donde el rey Salomón recibe noticia de una reina que gobierna con un gran trono y adora al sol, y la invita a someterse. La tradición islámica posterior desarrolló este episodio y le dio el nombre de Bilqis, ausente del texto coránico.

Es el nombre que el Kebra Nagast, texto etíope compilado en el siglo XIV, da a la reina de Saba. Según ese relato, viajó a Jerusalén, se unió a Salomón y de esa unión nació Menelik I, presentado como fundador legendario de la dinastía salomónica de Etiopía.

Según la leyenda etíope del Kebra Nagast, fue el hijo de Makeda y Salomón y el fundador legendario de la dinastía salomónica. Los emperadores de Etiopía reivindicaron esa filiación como fuente de legitimidad hasta el derrocamiento de Haile Selassie en 1974, último soberano en invocarla.

Es la 'Gloria de los reyes', un texto etíope compilado en el siglo XIV que narra el origen sagrado de la monarquía de Etiopía a través de Makeda y Menelik I. Es una fuente literaria y religiosa, no un documento histórico contemporáneo de los hechos que relata.

Las excavaciones en Yemen han documentado templos, inscripciones en lengua sabea y la presa de Marib, que regulaba el riego de la región. Esos hallazgos confirman la existencia del reino de Saba como potencia comercial, pero ninguno menciona ni identifica a una reina que coincida con el personaje del relato bíblico.

Marib se encuentra en el actual Yemen y fue la capital del antiguo reino de Saba. Es conocida por su gran presa, una de las obras hidráulicas más importantes de la Arabia preislámica, y por inscripciones en lengua sabea que documentan la actividad política y religiosa del reino.

Pintores del Renacimiento como Piero della Francesca la incluyeron en ciclos sobre la Vera Cruz, y el tema del encuentro con Salomón se repitió en la pintura barroca. En el siglo XX el cine la llevó a la pantalla, con la película 'Salomón y la reina de Saba' de 1959 como ejemplo destacado.

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