Ramsés III - La gente también pregunta
Ramsés III fue el segundo faraón de la dinastía XX de Egipto, célebre por rechazar la invasión de los Pueblos del Mar y por morir asesinado en la conspiración del harén hacia 1155 antes de Cristo.
Ramsés III, el faraón que resistió a los Pueblos del Mar y murió asesinado
Ramsés III gobernó Egipto como segundo faraón de la dinastía XX aproximadamente entre 1186 y 1155 antes de Cristo, con las fechas exactas discutidas según la cronología que se adopte para ese periodo. Se le considera el último gran faraón del Reino Nuevo, el que logró sostener durante tres décadas el poder militar y económico de Egipto en un momento en que otros reinos e imperios del Mediterráneo oriental colapsaban o sufrían ataques graves. Su reinado combina, de forma poco habitual en la historia egipcia, un éxito militar bien documentado con un final trágico y violento.
El episodio militar más citado de su reinado es el enfrentamiento con los Pueblos del Mar, una confederación de grupos guerreros que amenazaba el delta del Nilo y que Ramsés III derrotó en el año octavo de su gobierno, en una combinación de batalla naval y terrestre. A esa victoria se sumaron varias campañas contra incursiones libias en la frontera occidental. Ambos episodios quedaron narrados con detalle en los relieves del templo funerario de Medinet Habu, en la orilla oeste de Tebas, considerados hoy una de las fuentes iconográficas más importantes sobre la guerra en el Mediterráneo antiguo, comparable en valor documental a lo que siglos más tarde serían para otras regiones los relatos de viajeros como Marco Polo, que registraron de primera mano pueblos y conflictos que de otro modo apenas habrían dejado rastro escrito.
El otro episodio célebre de su reinado no es militar sino social: en el año 29 de su gobierno, los artesanos de Deir el-Medina, la aldea que construía las tumbas reales del Valle de los Reyes, dejaron de trabajar porque no recibían las raciones de grano prometidas como salario. Es la primera huelga de trabajadores documentada de la historia, recogida en el llamado papiro de la huelga de Turín, y muestra que incluso un reinado militarmente exitoso como el de Ramsés III atravesaba tensiones económicas serias hacia su tramo final, en una época de escasez que afectó a buena parte del Mediterráneo oriental.
Ese debilitamiento de fondo desembocó en la conspiración del harén, un complot palaciego urdido por Tiy, una de sus esposas secundarias, para asesinar al faraón y colocar en el trono a su hijo Pentaur en lugar del heredero legítimo, Ramsés IV. El proceso judicial contra los conjurados, guardias y funcionarios de la corte incluidos, quedó recogido en el papiro judicial de Turín, un documento legal detallado que describe la conspiración y las condenas, entre ellas la de Pentaur, obligado a quitarse la vida tras el juicio.
Durante siglos se discutió si el atentado había llegado a consumarse, hasta que en 2012 un estudio con tomografía computarizada publicado en el British Medical Journal mostró un corte profundo en la garganta de la momia del faraón, oculto bajo las vendas, compatible con un degollamiento. El hallazgo confirmó de forma forense lo que el papiro judicial ya sugería: la conspiración tuvo éxito y Ramsés III murió por esa herida, en un final tan violento como el que, siglos antes en otra tradición del Próximo Oriente, rodea a figuras legendarias como la reina de Saba, cuya historia se transmitió también mezclando registro histórico y relato posterior.
Su tumba, la KV11, es una de las más grandes y visitadas del Valle de los Reyes, y su momia, hallada en el siglo XIX en el escondite real de Deir el-Bahari, sigue siendo hoy la evidencia física principal de un reinado que combinó victorias militares decisivas con el asesinato que le puso fin.