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Balduino IV de Jerusalén - La gente también pregunta

Balduino IV fue rey de Jerusalén entre 1174 y 1185, conocido como el rey leproso por la enfermedad diagnosticada en su infancia, célebre por la victoria de Montgisard frente a Saladino en 1177 y por morir joven, a los 24 años.

By · datastats · Actualizado 16 de agosto de 2026
Balduino IV de Jerusalén
Guillermo de Tiro · Public domain

El rey que gobernó Jerusalén enfermo de lepra

Balduino IV nació en 1161 en el reino cruzado de Jerusalén, hijo del rey Amalarico I y de Inés de Courtenay. Ese reino, fundado tras la primera cruzada en 1099, ocupaba una franja de Tierra Santa que funcionaba como frontera y punto de contacto entre Europa y Oriente Próximo, casi un siglo antes de que Marco Polo emprendiera su célebre viaje hacia Asia por rutas que también pasaban por esa misma región del Mediterráneo oriental. Siendo niño, su tutor, el cronista Guillermo de Tiro, advirtió que Balduino no sentía dolor cuando se arañaba los brazos jugando con otros muchachos: la insensibilidad se interpretó como un síntoma de lepra, la enfermedad que marcaría el resto de su vida.

Amalarico I murió en 1174 y Balduino fue coronado rey con solo 13 años. Por su minoría de edad y por el avance ya perceptible de la enfermedad, el gobierno recayó primero en un regente, Raimundo III, conde de Trípoli, entre 1174 y 1176. A medida que crecía, Balduino fue asumiendo un papel más directo en las decisiones militares y diplomáticas del reino, pese a que la lepra le iba afectando de forma progresiva a las extremidades y, más adelante, a la vista.

El episodio más recordado de su reinado llegó el 25 de noviembre de 1177, cuando su ejército, muy inferior en número, derrotó a las fuerzas de Saladino en la batalla de Montgisard. Balduino, de 16 años y ya con movilidad reducida, participó en persona en la carga de caballería junto a los caballeros templarios. La victoria contuvo durante varios años el avance de Saladino y consolidó la reputación del joven rey, pese a su enfermedad, como un líder capaz de imponerse en el campo de batalla.

En la década siguiente, el deterioro físico de Balduino se hizo más evidente y con él crecieron las tensiones por la sucesión. Su hermana Sibila se había casado en 1180 con Guy de Lusignan, a quien el propio rey acabó por retirar la regencia en 1183 al desconfiar de su capacidad de gobierno. Frente a Guy se situó Raimundo III de Trípoli, cabeza de la facción de la nobleza local. Para asegurar una sucesión ordenada sin entregar aún la corona a Guy, Balduino coronó ese mismo año como corregente a su sobrino, el futuro Balduino V, hijo de Sibila.

Balduino IV murió en Jerusalén en marzo de 1185, a los 24 años, sin haberse casado ni tenido descendencia propia. Su sobrino, aún niño, reinó poco más de un año bajo regencia antes de morir en 1186, y la corona pasó entonces a Sibila y a Guy de Lusignan. El nuevo reinado duró poco: el 4 de julio de 1187 el ejército cruzado fue destruido en la batalla de Hattín y Jerusalén se rindió a Saladino el 2 de octubre siguiente, apenas dos años después de la muerte del rey leproso.

La película El reino de los cielos, dirigida por Ridley Scott y estrenada en 2005, llevó esta historia al gran público, aunque con notables licencias dramáticas: la máscara de plata que cubre el rostro de Balduino, interpretado por Edward Norton, no aparece documentada en ninguna crónica medieval, incluida la de Guillermo de Tiro. Ese contraste entre el registro histórico y la reconstrucción posterior recuerda, salvando las distancias, al que rodea a figuras como el rey Arturo, donde la leyenda ha terminado por imponerse en la memoria popular sobre los datos verificables. En el caso de Balduino IV, sin embargo, la documentación de la época, empezando por la crónica de su propio tutor, permite reconstruir con bastante precisión el reinado real de un monarca que gobernó y combatió durante más de una década pese a una enfermedad que en su tiempo no tenía cura.

Muy anterior a las cruzadas, otra corte de Oriente Próximo: Ramsés III y la conspiración del harén.

La gente también pregunta

Balduino IV fue rey del reino cruzado de Jerusalén entre 1174 y 1185, hijo del rey Amalarico I y de Inés de Courtenay. Subió al trono con solo 13 años y gobernó pese a padecer lepra desde la infancia, una enfermedad entonces incurable que le valió el sobrenombre de rey leproso. A pesar de su estado, dirigió personalmente campañas militares, entre ellas la victoria de Montgisard en 1177 frente a Saladino, y mantuvo el control político del reino casi hasta su muerte en 1185, a los 24 años.

Balduino IV nació en 1161 en el reino de Jerusalén y murió en marzo de 1185, a los 24 años. Reinó formalmente desde 1174, cuando falleció su padre Amalarico I, hasta su propia muerte once años después. Su breve vida estuvo marcada por el avance progresivo de la lepra, diagnosticada siendo niño, que terminó por dejarlo ciego y con movilidad muy reducida en sus últimos años de reinado, aunque conservó la autoridad sobre las decisiones clave del reino hasta el final.

Recibió ese sobrenombre porque padecía lepra, diagnosticada cuando era niño, mucho antes de convertirse en rey en 1174. La enfermedad, incurable en la Edad Media, avanzó de forma progresiva a lo largo de su reinado: le afectó primero a las extremidades y después a la vista, hasta dejarlo prácticamente ciego en sus últimos años. Pese a ello, gobernó y combatió en persona durante más de una década, algo que la propia crónica de su tutor Guillermo de Tiro presentó como una muestra excepcional de entereza.

Según el relato de su tutor, el cronista Guillermo de Tiro, el diagnóstico surgió de una observación casual durante los juegos infantiles del príncipe: Balduino y otros niños se arañaban los brazos por diversión y él era el único que no sentía dolor ni se quejaba. Guillermo de Tiro interpretó esa insensibilidad como un síntoma de lepra y así lo hizo saber a la corte. Balduino tenía entonces unos nueve años, varios antes de heredar el trono en 1174.

Fue coronado rey en julio de 1174, con 13 años, tras la muerte de su padre, Amalarico I. Por su corta edad y su enfermedad, el reino quedó primero bajo la regencia de Raimundo III de Trípoli, aunque Balduino fue asumiendo un papel cada vez más activo en el gobierno a medida que crecía. Pese a ser menor de edad y estar ya enfermo de lepra, mostró desde el principio una implicación directa en las decisiones militares y políticas del reino.

El 25 de noviembre de 1177, el ejército de Balduino IV, muy inferior en número, derrotó de forma sorprendente a las fuerzas de Saladino cerca de Montgisard, en la actual Israel. Balduino, entonces con 16 años y ya afectado por la lepra, participó personalmente en la carga junto a los caballeros templarios, pese a que apenas podía sostener las riendas. La victoria frenó durante varios años el avance de Saladino sobre el reino de Jerusalén y se convirtió en el episodio militar más recordado de su reinado.

Raimundo III, conde de Trípoli, ejerció como regente durante la minoría de edad de Balduino IV, entre 1174 y 1176, y volvió a asumir ese papel más adelante, cuando la enfermedad del rey se agravó. La regencia era necesaria porque la lepra fue dejando a Balduino cada vez más incapacitado físicamente, aunque él conservó la última palabra en las decisiones de fondo. En 1183, ante el deterioro de su salud, coronó como corregente a su sobrino, el futuro Balduino V.

Ambos nobles encabezaron facciones rivales en la corte de Jerusalén por la sucesión al trono. Guy de Lusignan se había casado en 1180 con Sibila, hermana de Balduino IV, lo que lo convertía en candidato natural al trono, pero el propio Balduino llegó a desconfiar de su capacidad de gobierno y le retiró la regencia en 1183. Raimundo III de Trípoli, por su parte, representaba a la nobleza local y se opuso abiertamente a que Guy heredara la corona, una disputa que debilitó al reino en los años previos a 1187.

Le sucedió su sobrino Balduino V, hijo de su hermana Sibila y del noble Guillermo de Monferrato, a quien Balduino IV había coronado corregente en 1183 para asegurar la sucesión sin entregar el poder a Guy de Lusignan. Balduino V tenía unos siete años cuando su tío murió en 1185 y reinó bajo regencia, de nuevo con Raimundo III de Trípoli, hasta su propia muerte en 1186, antes de cumplir los nueve años. Tras él, la corona pasó a Sibila y a su esposo Guy de Lusignan.

No. Balduino IV nunca se casó ni tuvo descendencia, en parte porque la lepra hacía inviable un matrimonio dinástico convencional en la mentalidad de la época. Por esa razón, la sucesión recayó en su sobrino Balduino V, hijo de su hermana Sibila, a quien coronó corregente en 1183. La falta de un heredero directo y la disputa posterior entre Sibila, Guy de Lusignan y otros aspirantes al trono fue una de las causas de la debilidad política del reino en los años previos a 1187.

Murió en Jerusalén en marzo de 1185, a los 24 años, tras años de deterioro físico progresivo causado por la lepra, que en su última etapa lo había dejado ciego y con movilidad muy reducida. Las crónicas de la época no detallan una causa inmediata distinta de la propia enfermedad y sus complicaciones. Hasta el final conservó una participación activa en los asuntos del reino, incluida la organización de la sucesión a través de la coronación de su sobrino Balduino V dos años antes.

Balduino IV murió en 1185 dejando un reino sin un liderazgo firme: su sucesor infantil, Balduino V, murió a su vez en 1186, y la corona acabó en manos de Guy de Lusignan, un rey cuestionado desde el principio por buena parte de la nobleza. Apenas dos años después de la muerte de Balduino IV, el ejército cruzado fue aniquilado por Saladino en la batalla de Hattín, el 4 de julio de 1187, y Jerusalén se rindió el 2 de octubre de ese mismo año.

No hay ningún documento histórico que confirme que Balduino IV usara una máscara de plata. La película El reino de los cielos, dirigida por Ridley Scott y estrenada en 2005, muestra al actor Edward Norton con el rostro cubierto por una máscara metálica, un recurso visual creado para la ficción que resultó muy influyente en la imaginería popular sobre el personaje, pero que no está respaldado por las crónicas medievales, incluida la de su propio tutor, Guillermo de Tiro.

Solo parcialmente. El reino de los cielos, estrenada en 2005, sitúa la acción en los últimos años del reinado de Balduino IV y en la caída de Jerusalén de 1187, pero altera de forma notable personajes y hechos, incluido el protagonismo casi central que otorga al noble ficticio Balián de Ibelín. Elementos como la máscara de plata del rey o buena parte de las tramas personales son invenciones dramáticas de Ridley Scott, aunque el marco general, la enfermedad de Balduino y el desenlace de 1187, respeta el esquema histórico.

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