Eduardo VII del Reino Unido - La gente también pregunta
Rey del Reino Unido de 1901 a 1910, hijo de la reina Victoria, conocido por su larga espera como príncipe de Gales y por tejer alianzas europeas que le valieron el apodo de tío de Europa.
Eduardo VII del Reino Unido
Eduardo VII nació el 9 de noviembre de 1841 en el palacio de Buckingham, primer hijo varón de la reina Victoria y del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gota. Desde su nacimiento recibió el título de príncipe de Gales, y lo conservaría durante casi seis décadas, un periodo de espera sin precedentes en la historia británica. Sus padres impusieron una educación estricta, con tutores privados y un programa de estudios pensado para prepararlo como futuro monarca, pero la relación con Victoria se volvió distante y a menudo tensa: la reina consideraba que su hijo carecía de la disciplina necesaria para el trono y lo mantuvo apartado de los asuntos de Estado durante buena parte de su vida adulta.
Mientras esperaba a heredar la corona, Eduardo desarrolló una vida social intensa entre la aristocracia europea. Se le conocía por su gusto por las carreras de caballos, el juego, la buena mesa y una serie de relaciones extramatrimoniales que generaron escándalo en la corte victoriana. El 10 de marzo de 1863 se casó con Alejandra de Dinamarca en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, unión de la que nacieron seis hijos, entre ellos el futuro rey Jorge V. Pese a la vida independiente de su marido, Alejandra ganó popularidad propia en la sociedad británica y mantuvo un papel público activo hasta su muerte en 1925.
Eduardo ascendió al trono el 22 de enero de 1901, tras la muerte de su madre, con casi 60 años. Fue coronado el 9 de agosto de 1902 en la abadía de Westminster, en una ceremonia que tuvo que posponerse varias semanas por una apendicitis aguda que estuvo a punto de costarle la vida poco antes de la fecha prevista. Como rey mostró una habilidad para la diplomacia personal que sorprendió a quienes lo conocían solo por su reputación mundana anterior, y aprovechó su extensa red de parentescos reales para tender puentes entre las potencias europeas.
Esa red familiar le valió el apodo de tío de Europa: era tío del káiser Guillermo II de Alemania, cuñado del zar Alejandro III de Rusia y estaba emparentado con las casas reinantes de España, Noruega y Grecia, entre otras. Su logro diplomático más recordado fue la Entente Cordiale, firmada el 8 de abril de 1904 entre el Reino Unido y Francia, que resolvió disputas coloniales en Egipto y Marruecos y abrió una etapa de cooperación anglo-francesa. Una visita de Estado a París en 1903, en la que Eduardo desplegó su encanto personal ante una opinión pública francesa inicialmente hostil, se considera clave para preparar el terreno del acuerdo.
Su reinado dio nombre a la época eduardiana, un periodo de relajamiento frente a la rigidez de las costumbres victorianas, de auge del lujo entre la aristocracia y la alta burguesía y de avances técnicos visibles como el automóvil y los primeros vuelos. Fue también una década de tensiones sociales crecientes, con el movimiento sufragista ganando fuerza y disputas constitucionales sobre los poderes de la Cámara de los Lores que marcarían el reinado de su sucesor.
Eduardo VII murió el 6 de mayo de 1910 en el palacio de Buckingham, a los 68 años, tras varios ataques cardíacos agravados por una bronquitis crónica ligada a décadas de tabaquismo. Le sucedió su hijo Jorge V, y la línea dinástica continuó después por Jorge VI hasta llegar a Isabel II y, en la actualidad, a Carlos III, dentro de la casa que en 1917 adoptaría el nombre de Windsor.
Su nieto protagonizaría la mayor crisis de la monarquía del siglo XX, tal como se cuenta en la biografía de Eduardo VIII del Reino Unido.
A su muerte en 1910 le sucedió su segundo hijo, cuyo reinado detallamos en la página dedicada a Jorge V del Reino Unido.