Bill Gates
De cofundador de Microsoft a filántropo radical: Bill Gates está acelerando el desmantelamiento de su propia fundación para dar casi toda su fortuna antes de morir.
Bill Gates (Seattle, 28 de octubre de 1955) es el cofundador de Microsoft, la empresa que, junto a Paul Allen, construyó a partir de 1975 con una apuesta que entonces parecía delirante: que algún día habría un ordenador personal en cada escritorio. Lo consiguió. Windows y Office redefinieron la informática moderna y convirtieron a Gates en el hombre más rico del planeta durante gran parte de los años noventa y dos mil.
Lo que muchos no saben es que Gates dejó de ser CEO de Microsoft en 2000 y abandonó el consejo de administración en 2020. Hoy no dirige la compañía, eso lo hace Satya Nadella, y su vida gira casi por completo en torno a la Bill & Melinda Gates Foundation, de la que es copresidente, centrada en salud global, erradicación de enfermedades y desarrollo.
En 2026, Gates ha anunciado que acelerará las donaciones y que la Fundación cerrará sus puertas una vez cumplida su misión, liquidando prácticamente toda su riqueza. No es un gesto de relaciones públicas: lleva décadas firmado en el Giving Pledge, el compromiso público de entregar más del 99 % de su patrimonio. Las estimaciones de su fortuna, que publican Forbes o Bloomberg, fluctúan con los mercados y no constituyen cifras auditadas; no existe un número oficial.
Gates sigue siendo una figura de búsqueda masiva porque encarna tres narrativas a la vez: el genio tecnológico que cambió el mundo, el multimillonario que decide deshacerse de su dinero y, desde la pandemia, el blanco favorito de teorías conspirativas que él mismo ha calificado de absurdas. Eso lo convierte en imán permanente de curiosidad, admiración y suspicacia.