Qué es la OPEP
La OPEP lleva más de seis décadas moviendo los hilos del mercado petrolero mundial: entender cómo funciona es entender por qué sube la gasolina en tu ciudad.
El contexto
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) vuelve a los titulares cada vez que hay tensión en el mercado del crudo: disputas sobre cuotas de producción, salidas o posibles salidas de miembros, y decisiones que se traducen en cambios en el precio que paga el consumidor en el surtidor. No es un tema nuevo, pero su impacto económico lo mantiene siempre vigente.
Fundada en 1960 en Bagdad por cinco países, Arabia Saudita, Iraq, Irán, Kuwait y Venezuela, la organización nació con un objetivo claro: que los países productores, y no las grandes compañías petroleras occidentales, controlaran sus propios recursos y los precios derivados de ellos. Desde entonces, su membresía ha fluctuado con adhesiones, suspensiones y retiradas.
Su mecanismo central son los cuotas de producción: los ministros de los países miembros se reúnen periódicamente y deciden cuántos barriles produce cada uno. Más producción suele significar precios más bajos; menos producción, precios más altos. Es una palanca de enorme poder sobre la economía global.
Desde 2016, la alianza se amplió bajo la etiqueta OPEP+, sumando a grandes productores no miembros, con Rusia a la cabeza. Este bloque ampliado concentra una porción aún mayor de la oferta mundial y complica, o enriquece, según el ángulo, la dinámica de negociación interna.
La composición del grupo nunca ha sido completamente estable: países han entrado, salido o congelado su participación a lo largo de las décadas, lo que convierte cualquier “lista definitiva” en una foto que caduca. Lo que no caduca es la estructura: un cartel de productores que usa la oferta como instrumento de política económica.