Klarna
Klarna te deja comprar ahora y pagar después, pero lo que la marca nunca te cuenta en sus anuncios rosa es lo que ocurre cuando no pagas.
Klarna es una fintech sueca fundada en Estocolmo en 2005 que ofrece servicios de pago aplazado, el famoso Buy Now, Pay Later (BNPL), además de pagos inmediatos y financiación a plazos. Con más de 150 millones de usuarios en todo el mundo y presencia en más de 45 países, se ha convertido en uno de los mayores procesadores de pagos de Europa. En 2023 obtuvo licencia bancaria en Suecia, lo que le permite operar como banco regulado en la UE.
En España, Klarna llegó con fuerza apoyándose en acuerdos con grandes comercios online y físicos. Su propuesta es simple y seductora: divide tu compra en tres pagos sin intereses, paga a los 30 días o financia a más largo plazo. La facilidad para activar la cuenta, sin apenas documentación, explica su popularidad entre compradores jóvenes que quieren flexibilidad sin pasar por la burocracia de un banco tradicional.
El problema es que esa misma facilidad es el anzuelo. Klarna gana dinero cobrando comisiones a los comercios y, en los planes de financiación extendida, aplicando intereses al consumidor. Las búsquedas sobre Klarna en España disparan en dos momentos concretos: cuando alguien quiere usar el servicio por primera vez y cuando alguien no puede pagar y quiere saber qué consecuencias tiene. Esta página responde a ambos escenarios sin filtros de PR.
Lo que diferencia a Klarna de una tarjeta de crédito tradicional es la invisibilidad del riesgo en el momento de la compra. La experiencia está diseñada para que gastar sea tan fácil como hacer clic. Entender las letras pequeñas, recargos por impago, reportes a ficheros de morosos, intereses reales, es lo que la marca prefiere que descubras tú solo, tarde.