Ford
Ford abandonó sus sedanes, perdió miles de millones con los eléctricos y se sostiene gracias a un solo modelo: la pickup F-150, el vehículo más vendido de Estados Unidos durante más de cuarenta años seguidos.
Ford: la marca que se sostiene gracias a una sola pickup.
Ford Motor Company es un fabricante estadounidense fundado en 1903 por Henry Ford, con sede en Dearborn, Michigan. Es una de las empresas automovilísticas más antiguas del mundo, la que puso al planeta sobre ruedas con el Ford T y la cadena de montaje móvil. También es el único de los tres grandes de Detroit que superó la crisis de 2008 sin quiebra ni rescate federal, a diferencia de General Motors y Chrysler. Hoy vende pickups, SUV, el Mustang y una gama eléctrica cada vez más reducida, y sigue controlada por la familia fundadora más de 120 años después de su creación.
La gente busca a Ford por motivos muy concretos: saber si es fiable, entender quién la posee de verdad y confirmar que sigue siendo estadounidense. La cuestión de la fiabilidad es la más espinosa. Ford se sitúa más o menos en la mitad de la industria, muy por detrás de Toyota, lastrada por unas pocas decisiones realmente desastrosas (la caja PowerShift a la cabeza) y un número de revisiones que hoy domina todo el mercado estadounidense. Las pickups son recias; algunos de los coches no lo eran tanto.
El dato que resume al Ford moderno es la F-150. Es el vehículo más vendido de Estados Unidos durante 44 años seguidos, y genera los beneficios que financian todo lo demás. Cuando Ford eliminó sus sedanes entre 2018 y 2020, fue admitir que solo podía ganar donde ya dominaba: pickups, SUV y crossovers. Esa apuesta funcionó en las pickups y se volvió en su contra en los eléctricos, donde la división Model e perdió más de 16.000 millones de dólares y obligó a Ford a detener la F-150 Lightning para replegarse hacia los híbridos.
Así que el retrato honesto de Ford en 2026 es el de una empresa partida en dos. Una mitad (pickups y vehículos comerciales) es una máquina de beneficios con un casi monopolio sobre la lealtad estadounidense. La otra mitad (la eléctrica) es un pozo de dinero que Ford está reduciendo de forma activa. El control de la familia mediante los derechos de voto impide que ningún inversor activista imponga una solución rápida, para bien o para mal. Las preguntas que se hace la gente reflejan exactamente esa tensión: si es fiable, si es estadounidense, si está en apuros y qué modelos conviene comprar de verdad. Esta página las responde sin el barniz de marketing del óvalo azul.