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Tech ▲ Subiendo Índice de tendencia 76 · Publicado 20 de agosto de 2026 · Actualizado 20 de agosto de 2026

MoM-BH*-1, la primera «estrella agujero negro»

El telescopio espacial James Webb ha permitido identificar MoM-BH*-1, el primer objeto clasificado como «estrella agujero negro» (o cuasiestrella): un agujero negro de unas 100 000 masas solares envuelto en una nube de gas tan ancha como todo el sistema solar. Descrito en la revista Nature en agosto de 2026, se encuentra en la constelación de Cetus y lo vemos tal y como era unos 660 millones de años después del Big Bang. Fuentes: Nature, MIT, Sci.News, Interesting Engineering.

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El contexto

Los astrónomos por fin han puesto nombre a una de las cosas más extrañas que el telescopio espacial James Webb encuentra una y otra vez en el universo primitivo. El objeto, catalogado como MoM-BH*-1, ha sido identificado como la primera «estrella agujero negro» jamás observada: un agujero negro supermasivo envuelto en una capa de gas colosal y densa que brilla como si fuera una sola estrella de luminosidad imposible. El resultado se publica en la revista Nature.

Las cifras cuesta imaginarlas. El agujero negro central concentra unas 100 000 veces la masa del Sol, mientras que la estructura de gas que lo rodea es casi tan ancha como todo nuestro sistema solar. Juntos brillan unas 100 000 millones de veces más que una estrella corriente, lo bastante para eclipsar a la galaxia entera a la que pertenecen. Rohan Naidu, astrofísico del MIT y coautor del estudio, lo describió como un caso «uno entre mil millones».

Buena parte del valor de MoM-BH*-1 está en su época. Se detectó durante el sondeo MoM de Webb, dedicado a rastrear las galaxias más antiguas y lejanas, y se sitúa en la constelación de Cetus. La luz que nos llega salió de allí cuando el universo tenía apenas unos 660 millones de años, un periodo que los astrónomos siguen sin explicar del todo, porque los agujeros negros de entonces parecen demasiado masivos para el poco tiempo transcurrido.

Ahí es donde el hallazgo cambia las cosas. Un agujero negro que se alimenta desde dentro de una nube de gas enorme crece mucho más deprisa que otro que espera a que la materia caiga hacia él, lo que ofrece una ruta creíble hacia los gigantes del cosmos joven. El objeto era además uno de los misteriosos «puntitos rojos» que Webb detecta desde sus primeras imágenes profundas, así que el descubrimiento sirve para dos cosas a la vez: aclara qué son al menos algunos de esos puntos y convierte a la cuasiestrella, una criatura teórica esbozada hace décadas, en un blanco al que de verdad se puede apuntar con un telescopio.

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MoM-BH*-1 es un objeto lejano detectado por el telescopio espacial James Webb e identificado como la primera «estrella agujero negro» de la historia: un híbrido en el que un agujero negro supermasivo queda envuelto por una enorme y densa nube de gas. Apareció durante el sondeo MoM, un programa de Webb dedicado a buscar las galaxias más antiguas y lejanas. El estudio se publica en la revista Nature. Fuentes: Nature, MIT.

Una estrella agujero negro, también llamada cuasiestrella, era hasta ahora un objeto puramente teórico: un agujero negro que crece en el corazón de una envoltura de gas gigantesca, la cual brilla como una única estrella descomunal mientras el agujero negro la devora desde dentro. Los astrónomos llevaban años prediciendo algo así sin observarlo nunca. Este es el primer caso que entra formalmente en esa categoría. Fuentes: Nature, Sci.News.

Apareció en los datos del telescopio James Webb recogidos dentro del sondeo MoM, que rastreaba las primeras galaxias del universo. El objeto ya figuraba entre los enigmáticos «puntitos rojos» que Webb viene detectando, pero un análisis detallado de su luz reveló la firma de un agujero negro encerrado en gas y no la de una galaxia corriente. Fuentes: Nature, Interesting Engineering.

Se sitúa en dirección a la constelación de Cetus, la Ballena. Como pertenece al universo primitivo, resulta demasiado débil y demasiado lejano para cualquier equipo de aficionado: solo un telescopio espacial de la potencia de Webb puede distinguirlo. Fuentes: Sci.News, Space Daily.

La luz que ha captado Webb salió del objeto cuando el universo tenía unos 660 millones de años, es decir, menos del 5 % de su historia. Todo lo que describen los astrónomos es una instantánea de aquella época remota, no de lo que pueda haber allí hoy. Fuentes: Nature, Sci.News.

El agujero negro central pesa unas 100 000 veces la masa del Sol, y la estructura de gas que lo rodea es aproximadamente tan grande como todo nuestro sistema solar. El conjunto brilla unas 100 000 millones de veces más que una estrella normal, lo suficiente para eclipsar a la propia galaxia que lo alberga. Fuentes: Nature, MIT.

«Puntitos rojos» (little red dots) es el apodo que los astrónomos dieron a una población de fuentes compactas y muy rojizas que Webb encuentra una y otra vez en el universo joven. Su naturaleza se discute desde las primeras imágenes profundas del telescopio. Este objeto era uno de ellos, y clasificarlo como estrella agujero negro aporta la pista más sólida hasta la fecha sobre qué son en realidad muchos de esos puntos. Fuentes: Nature, Interesting Engineering.

Uno de los grandes enigmas de la astrofísica es cómo los agujeros negros supermasivos llegaron a ser tan grandes tan poco después del Big Bang. Un agujero negro que crece dentro de un inmenso depósito de gas tiene una vía rápida: se alimenta de forma continua en lugar de esperar a que caiga materia. Esta observación convierte esa hipótesis en un objeto real. Fuentes: Nature, MIT.

El trabajo procede del equipo del sondeo MoM del telescopio James Webb y se publica en Nature. Rohan Naidu, astrofísico del MIT y coautor del estudio, calificó el hallazgo de «uno entre mil millones», lo que da idea de lo excepcional que resulta. Fuentes: Nature, MIT.

No, ninguno. El objeto está a miles de millones de años luz, en el universo primitivo, y no tiene efecto alguno sobre la Tierra. Su interés es puramente científico: cuenta cómo crecieron los agujeros negros y las galaxias cuando el cosmos era joven. Fuentes: Nature, Sci.News.

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