La Falcon 9 de SpaceX impacta en la Luna - 5 de agosto de 2026
Una segunda etapa desechada de un Falcon 9 de SpaceX impactó en la Luna cerca del cráter Einstein a las 06:35 UTC del 5 de agosto de 2026, a una velocidad de ~8.700 km/h. El cohete había estado a la deriva en una órbita inestable desde enero de 2025 tras entregar un módulo de aterrizaje lunar de Firefly Aerospace. Es solo el segundo caso conocido de un cohete muerto que golpea la Luna de forma accidental. El Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA fotografiará el lugar del impacto. Fuentes: CNBC, Forbes, EarthSky, NPR.
El contexto
A las 06:35 UTC del 5 de agosto de 2026, una segunda etapa desechada de un Falcon 9 de SpaceX completó 18 meses de deriva por el espacio cis-lunar al chocar con la superficie de la Luna cerca del cráter Einstein a unos 8.700 km/h. El evento no fue un error humano, fue el resultado predecible de la mecánica orbital actuando sobre equipamiento abandonado. El cohete fue lanzado el 15 de enero de 2025 para entregar el módulo de aterrizaje lunar Blue Ghost Mission 1 de Firefly Aerospace; una vez que el lander estaba en su trayectoria, la segunda etapa no tenía combustible para desviarse. Osciló en una órbita inestable durante 18 meses, hasta que las fuerzas gravitacionales combinadas de la Tierra, la Luna y el Sol, amplificadas por la presión de la radiación solar, la llevaron inevitablemente a colisionar con la Luna.
El objeto medía unos 12 metros de largo y pesaba aproximadamente 4 toneladas, comparable a un autobús urbano grande. A 8.700 km/h, la energía cinética liberada excavó un cráter estimado entre 20 y 30 metros de diámetro y lanzó una columna de polvo lunar varios kilómetros por encima de la superficie. Es solo el segundo caso conocido de un cohete que golpea accidentalmente la Luna; el primero fue una segunda etapa del cohete chino Larga Marcha 3C, que impactó en la cara oculta en marzo de 2022.
El Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, ya en órbita lunar, captará imágenes comparativas del área. Los científicos estudiarán la morfología del cráter, la distribución del material eyectado y posiblemente el regolito lunar del subsuelo expuesto por el impacto, una ventana a capas protegidas durante miles de millones de años. El incidente también pone de relieve un desafío regulatorio emergente: con la aceleración de la actividad espacial comercial y gubernamental, el espacio cis-lunar acumula escombros sin normas claras de eliminación. Fuentes: CNBC, Forbes, EarthSky, NPR, Space.com.