Robin Williams - La gente también pregunta
Robin Williams fue uno de los actores cómicos y dramáticos más grandes de su generación. En agosto de 2026, sus hijos reactivaron su Instagram para defender su legado ante el uso abusivo de la IA, desencadenando un debate global sobre qué le debemos a los muertos en la era digital.
Robin Williams: el cómico que el mundo no pudo dejar de amar
Robin Williams nació el 21 de julio de 1951 en Chicago, Illinois, hijo de un ejecutivo de Ford y de una madre que le introdujo en la comedia. Creció en los suburbios de Michigan y California, un niño tímido que descubrió que podía hacer que la gente le amara haciéndola reír. A mediados de los años 70 ya actuaba en clubes de stand-up en San Francisco; en 1978 interpretó al alienígena Mork en Happy Days y luego en Mork & Mindy, un éxito que lo convirtió en un nombre conocido antes de cumplir 30 años.
Lo que siguió fue una de las carreras más inclasificables de Hollywood: una nominación dramática al Óscar por Good Morning, Vietnam (1987), el querido profesor de El club de los poetas muertos (1989), la voz del Genio en Aladdin (1992), la irreverente niñera de Señora Doubtfire (1993) y, finalmente, el Óscar por El indomable Will Hunting (1997). Alternaba sin esfuerzo aparente entre la comedia de gran público y el drama psicológico complejo, Retratos de una obsesión, Insomnia, World’s Greatest Dad, con una versatilidad que pocos de sus contemporáneos igualaron.
Robin Williams murió el 11 de agosto de 2014, con 63 años. La autopsia reveló que su cerebro había sido devastado por una demencia por cuerpos de Lewy difusa, una condición que su viuda Susan describió como si le atacara en todos los frentes. Su muerte abrió un debate global sobre la salud mental, la naturaleza oculta de las enfermedades neurológicas y el coste de representar la alegría cuando no se siente ninguna.
En agosto de 2026, doce años después, sus tres hijos reactivaron su cuenta de Instagram con motivo de lo que habría sido su 75.º cumpleaños. Su objetivo: crear un “lugar seguro y de confianza” para recuerdos auténticos y resistir a los vídeos y audios generados por IA que explotan su voz y su imagen, un contenido que su hija Zelda había llamado “basura horrible de TikTok”. La reactivación se volvió viral, reavivando el debate sobre el legado digital, la ética de la IA y lo que le debemos a quienes nos dieron tanto de sí mismos.