Artur Dmitriev
Artur Dmitriev fue un patinador artístico soviético y ruso, el único hombre en la historia olímpica en ganar el oro en parejas con dos compañeras distintas: Natalia Mishkutionok (1992, Albertville) y Oksana Kazakova (1998, Nagano). Falleció el 29 de junio de 2026, a los 58 años, tras una operación de corazón en Moscú.
Artur Dmitriev, fallecido el 29 de junio de 2026 a los 58 años, ocupa un lugar único en la historia olímpica: es el único hombre que jamás ha ganado la medalla de oro en parejas de patinaje artístico con dos compañeras distintas. Esta hazaña, primero con Natalia Mishkutionok en los Juegos de Albertville 1992, y después con Oksana Kazakova en los Juegos de Nagano 1998, define una carrera que abarcó tres ciclos olímpicos y dos eras de dominio ruso en parejas.
Nacido el 21 de enero de 1968 en Bila Tserkva (entonces Ucrania soviética), Dmitriev se trasladó a Moscú para practicar patinaje al más alto nivel. Su asociación con Mishkutionok produjo uno de los dúos más técnicamente depurados de principios de los años 90: dos títulos mundiales consecutivos (1991 y 1992), coronados con el oro olímpico en Albertville. Luego llegó la plata en Lillehammer 1994, antes de que Mishkutionok se retirara.
En lugar de retirarse él también, Dmitriev comenzó de cero. Formó una nueva pareja con la más joven Oksana Kazakova, y ambos conquistaron la segunda mitad de la década. La recompensa llegó en Nagano 1998: un segundo oro olímpico, seis años después del primero, con una compañera completamente diferente. Ningún hombre había conseguido esto antes ni lo ha conseguido desde entonces.
Retirado de la competición hacia el año 2000, Dmitriev se volcó en el entrenamiento. Entre sus pupilos más destacados figura Maxim Trankov, quien se coronó campeón olímpico en Sochi 2014 junto a Tatiana Volosozhar, una herencia que otorga al legado de Dmitriev una dimensión que trasciende dos generaciones de campeones.
La Unión Internacional de Patinaje le rindió homenaje calificándolo de leyenda intemporal del deporte, cuyo palmarés único quedará grabado para siempre en la historia de los Juegos Olímpicos.