Lululemon
Lululemon convirtió el yoga en un negocio de miles de millones de dólares vendiendo mallas a precio de lujo, y las preguntas que la marca jamás respondería dicen mucho de por qué funciona.
Lululemon Athletica es una empresa canadiense de ropa deportiva fundada en 1998 en Vancouver, Canadá. Lo que empezó como una marca nicho de yoga para mujeres de clase media-alta se convirtió en uno de los gigantes del sector athleisure global, compitiendo directamente con Nike y Adidas en ventas, aunque con una estrategia radicalmente distinta: menos volumen, más margen, más aspiracionalidad.
La marca es famosa, o tristemente célebre, según se mire, por sus precios desorbitados, su tejido propietario Luon y sus leggings que cuestan entre 100 y 150 dólares la pieza. Su propuesta de valor se construye sobre la idea de que sus prendas son un objeto de deseo tanto dentro como fuera del gimnasio, algo que ha resultado ser un arma de doble filo cuando la calidad no ha estado a la altura de las expectativas.
El interés del público en Lululemon va mucho más allá del producto. La historia de su fundador, Chip Wilson, con declaraciones públicas que le costaron el puesto y la reputación, los escándalos de control de calidad, y la reciente ralentización del crecimiento de la marca han alimentado una curiosidad constante sobre qué hay detrás del logotipo con forma de omega.
Hoy Lululemon cotiza en el Nasdaq (LULU), tiene presencia en más de 20 países y supera los 9.000 millones de dólares en ingresos anuales. Es, a todos los efectos, una de las marcas deportivas más influyentes del siglo XXI, aunque también una de las más polarizantes.