David Choe
David Choe es el artista callejero estadounidense que apostó su talento por acciones de Facebook y convirtió un trabajo de pintura en una de las historias de riqueza más absurdas y fascinantes de Silicon Valley.
David Choe: el grafitero que venció a Wall Street sin proponérselo
David Choe nació el 21 de abril de 1976 en Los Ángeles, California, hijo de inmigrantes coreanos. Creció en un entorno difícil, pasó tiempo en la cárcel en Japón por vandalismo y desarrolló un estilo artístico brutal, visceral y provocador que mezcla graffiti, ilustración y pintura expresionista. No es el tipo de artista que cuelga cuadros en galerías silenciosas; es el tipo que pinta directamente sobre las paredes y convierte espacios en caos controlado.
Su nombre explotó en el radar global cuando se supo que, alrededor de 2005, pintó los murales de las primeras oficinas de Facebook en Palo Alto. Sean Parker le ofreció dinero en efectivo por el trabajo; Choe, siguiendo su propio instinto gamblerístico, pidió acciones en su lugar. Cuando Facebook salió a bolsa en mayo de 2012, esa apuesta se convirtió en una fortuna estimada ampliamente en medios de comunicación en torno a los 200 millones de dólares, aunque la cifra exacta nunca ha sido confirmada oficialmente.
Más allá del golpe de suerte financiero, Choe es conocido por su podcast DVDASA (con Asa Akira), su aparición en documentales, su franqueza escandalosa y su tendencia a autosabotearse públicamente. Ha declarado abiertamente haber luchado contra adicciones al juego y otras conductas compulsivas, lo que lo convierte en una figura tan fascinante como contradictoria.
En 2014 protagonizó una seria controversia cuando relató en su podcast una historia de agresión sexual que él mismo protagonizaba; más tarde afirmó que era ficción o “personaje”, pero el daño reputacional fue considerable y real. Ese episodio sigue siendo el mayor punto negro de su figura pública.
La gente lo busca por múltiples razones: la historia de Facebook, su arte, sus escándalos, y también, por coincidencia de búsquedas, preguntas sobre “la cara roja” que mezclan su apodo artístico con consultas médicas completamente distintas.