Primark
Primark vende ropa de usar y tirar a precios de risa, y eso tiene un coste que la marca prefiere no poner en la etiqueta.
Primark es la cadena de moda ultrabarata que conquistó Europa y está expandiéndose por Estados Unidos a golpe de tiendas mastodónticas. Su propuesta es simple y brutalmente efectiva: ropa, hogar y complementos a precios tan bajos que el cliente casi no lo piensa dos veces antes de meterlo en la cesta.
La marca nació en Dublín en 1969 bajo el nombre Penneys, nombre que conserva en Irlanda, y pertenece al gigante agroalimentario británico Associated British Foods (ABF). Sí, la misma corporación que vende azúcar y cereales también mueve miles de millones en camisetas de cinco euros.
La gente busca Primark online por una razón muy concreta: quiere comprar desde casa y no puede. La ausencia de e-commerce es una anomalía tan llamativa en 2024 que genera más búsquedas que muchas tiendas que sí venden por internet. Es una decisión de negocio, no un olvido.
Detrás del precio está la pregunta incómoda: ¿cómo es posible vender una camiseta a tres euros y ganar dinero? La respuesta pasa por Bangladesh, Camboya, India y otros países con mano de obra de bajo coste. Primark ha sido objeto de escrutinio público, especialmente tras el derrumbe del Rana Plaza en 2013, donde varios de sus proveedores tenían talleres. La marca se sumó posteriormente a acuerdos de seguridad textil, pero el debate sobre sus condiciones de fabricación no ha desaparecido.