Lush
Lush es la cosmética rebelde que huele a activismo y se vende sin envases, sin disculpas y con una agenda política que sus competidores nunca se atreverían a tocar.
Lush Cosmetics es una empresa británica de cosméticos éticos fundada en Poole (Dorset, Reino Unido) en 1995. Su catálogo incluye bombas de baño, champús sólidos, mascarillas frescas y una extensa gama de productos de cuidado personal fabricados, según la empresa, con ingredientes naturales, sin testeo en animales y con una obsesión declarada por reducir el plástico. Hoy opera en más de 50 países y tiene cientos de tiendas físicas donde el olor te golpea desde la calle.
Lo que distingue a Lush del resto de grandes marcas de cosmética no es solo lo que vende, sino cómo lo vende y qué dice mientras lo hace. La compañía ha financiado campañas contra el fracking, a favor de los derechos LGBTQ+, contra la vigilancia policial masiva y en defensa de los derechos de los animales. Eso le ha ganado fans devotos y también boicots furibundos.
El motivo por el que tanta gente busca información sobre Lush en internet es variado: algunos llegan por sus productos de belleza, otros por la polémica de sus posicionamientos políticos, y un número nada despreciable llega por confusión con “Lush”, el juguete íntimo de la marca Lovense, un vibrador controlable por aplicación móvil que comparte nombre con la cosmética pero no tiene absolutamente ninguna relación con ella. Esa colisión de búsquedas explica algunas de las preguntas más llamativas de esta página.
Lush es también una palabra inglesa con varios significados, exuberante, frondoso, borracho en argot, lo que añade otra capa de confusión semántica para los hablantes de español que se topan con el término por primera vez.