Gucci
Gucci lleva el apellido de una familia italiana, pero hace décadas que ningún Gucci tiene ni un céntimo de la marca, y la historia de cómo llegaron a ese punto involucra un asesinato a sueldo, traiciones y uno de los divorcios más caros de Italia.
Gucci: el lujo italiano con más sangre que seda
Gucci es una de las casas de moda más reconocidas del mundo, fundada en Florencia en 1921 por Guccio Gucci como una pequeña marroquinería. Hoy es un gigante global del lujo con ingresos superiores a los 10.000 millones de euros anuales, conocida por sus bolsos, zapatillas y ese monograma doble G que se ha convertido en símbolo de estatus universal.
Pero lo que la gente realmente quiere saber no está en los lookbooks de temporada: quiere saber por qué el fundador de una de las marcas más ricas del mundo murió sin un euro, quién pagó para que mataran a su ex marido en plena calle de Milán, y qué fue de la familia que le dio el nombre a todo esto.
La historia real de Gucci es una saga de ambición, herencias disputadas, fraude fiscal, ventas forzadas y, finalmente, un crimen que sacudió a Italia entera. La marca sobrevivió a todo eso, y hoy pertenece a un conglomerado francés cuyo dueño es, irónicamente, el marido de Salma Hayek.
Los Gucci de sangre llevan décadas fuera del negocio. Lo que queda es el nombre, convertido en un activo de miles de millones que ningún miembro de la familia controla ni se lleva un solo euro de regalías. Eso, en sí mismo, ya dice todo sobre cómo termina la mayoría de las historias de dynastías familiares en el mundo del lujo.